Puede ser difícil… pero no imposible!

Hola,

Me llamo Javier y he decidido compartir con todos vosotros la experiencia que estoy viviendo con Lola y Ari, los dos amores que tenemos en casa mi pareja y yo, con el único fin de conseguir concienciar a cuanta más gente posible de cual es la recompensa que estos seres vivos te pueden llegar a dar.

Todo empezó hace ya unos 5 años. Laia (mi mujer) y yo, emprendimos el vuelo hacia la emancipación en la que es actualmente nuestra casita. Como amantes de los animales desde siempre, no dudamos ni un segundo en añadir un nuevo miembro a la familia, con quien poder compartir alegrías y buenos ratos.

Así nos encaminamos a la búsqueda de Lola, una hembra Golden Retreiver, blanquita ella, preciosa y con una cara que te enamora solo de verla. Respetando a quien va a las tiendas a comprar animales, por supuesto buscamos en veterinarios, internet, protectoras, porque lo que queríamos era rescatar a uno de ellos y poder darle una vida digna.
Lola

Finalmente encontramos a Lola.  Una pareja publicaba que no podía hacerse cargo de ella (por cierto el nombre venía de serie…pero ya nos gustaba..jejeje), por lo que nos pusimos en contacto y quedamos para verla. Lola tenía 3 mesecitos en aquella época. Se suponía que venía con chip, las primeras vacunas y en perfecto estado. Al verla, vimos una perra mustia, con los ojos caídos, sucia…con lo que podéis imaginar lo que pensamos en ese momento (si, los dueños decían que estaba mustia por la soledad, que estaba sucia porque estaba en una parcela donde había barro…en fin sin comentarios…). Por supuesto sin pensarlo más la cogimos…nos daba igual como estaba en ese momento, ya nos habíamos prendado de ella, y sólo queríamos cogerla ya para poder hacernos cargo debidamente.

Nada más llegar a casa le hicimos la pre ITV y no os quiero exagerar, le sacaríamos alrededor de 100 bichos (entre garrapatas y pulgas…normal que estuviese mustia!) Rápidamente la llevamos al veterinario de confianza para que le hiciera la revisión completa y suerte tuvimos de ella porque la pobre no tenía ni el chip, ni las vacunas ni nada. Unos días después de la visita y con todo en regla empezó a ser realmente un perro feliz. A partir de aquí todo fue disfrutar, disfrutar y disfrutar de lo tontilla y tremendamente graciosa que es este bicho de 4 patas.

Tenemos la suerte de poder tener a Lola en una casa que dispone de algo de terreno, con lo que podía estar a sus anchas. No cabe decir que nos damos unos paseos enormes, porque además deberíais ver como disfruta la enana cuando vamos a la calle, porque precisamente es lo que necesita un animal: salir, desfogarse, oler, correr…vamos lo que viene siendo una vida de perros!

Al año y medio de tener a Lola, le empezamos a dar vueltas a la cabeza. Cierto es que intentábamos pasar el máximo tiempo con Lola, pero trabajando los dos, también pasaba algunas horas de soledad, por lo que sin pensarlo 2 veces nos lanzamos a salvar a otra perrita. Aquí quizás debimos pedir consejo a los profesionales, por si hubiese sido mejor no hacerlo, coger un macho o vete tu a saber, pero nosotros pensábamos que con lo dulce que era Lola y cogiendo otro cachorrito no tendríamos problemas.

Ari
Esta vez fuimos directos a la protectora, y el flechazo fue directo. En la jaula de los cachorros, vimos a Ari, una mestiza de color marrón oscuro. Dentro de la jaula había un montón de cachorros dando brincos…todos menos ella, que estaba quieta y sentada mirándonos fijamente. Os puedo asegurar que el tópico fue cierto…no la escogimos nosotros a ella…sino ella a nosotros.

Imaginaros los primeros días. Ari detrás de Lola tocándole la moral constantemente, Lola celosa de no ser ya la reina de la casa…pero poco a poco se fueron haciendo la una a la otra y empezaron a disfrutar de la mutua compañía, y nosotros de ellas lógicamente. Fuimos de vacaciones a Cantabria, paseos, excursiones, todo era fantástico.

Todo era fantástico hasta que Ari paso de cachorro a adulta, sería con una añito más o menos. Un día en casa de los padres de Laia, jugando todos en el jardín con ellas, sucedió lo que menos pensábamos que podría pasar. Jugando con una botella de plástico, Ari se lanzo a por Lola a quitarle la botella, solo que no le hizo caso a la botella y directamente atacó a Lola. Nuestras perras estaban delante nuestro mordiéndose una a la otra, sin saber nosotros que hacer, como reaccionar… estábamos perplejos. Finalmente y con muchas dificultades conseguimos separarlas.

Para nosotros fue algo aislado. Entendimos quizás una postura de dominio. Éramos mucha gente, todos jugando, quizás se excitaron mucho y por eso saltó.

Por desgracia desde ese día poco a poco se fue convirtiendo en algo habitual. Era muy extraño. Podían estar juntas, sueltas, pasear, jugar… pero sin darte cuenta, volvía a suceder sin tener tiempo de poder reaccionar. Pedimos consejos a veterinarios, etólogos, miramos casos parecidos, y por mucho que hacíamos, volvía a pasar.

Imaginad la sensación de desespero, sufrimiento, frustración, rabia dolor, no sabíamos que hacer. Las dos habían sido tratadas por igual, educadas por igual y se les daba el mismo cariño, sin tener una predilección. Siguiendo más consejos, intentamos potenciar a Ari como dominante, ya que Lola ya tenía asumido su rol de sumisa, pero Ari aún y con todo no sabía interpretar los mensajes de Lola y seguía queriéndose hacer superior. Hacíamos que se cansará más, incluso las castramos a las dos, pero nada tenía éxito, volvía a suceder.

Un día tuvimos la enganchada más fuerte. No le deseo a nadie ver y sentir lo que sentimos nosotros aquel día porque fue algo terrible. Sabemos y por desgracia teníamos la experiencia que las peleas sonaban mucho y luego no era tanto (por suerte no hemos tenido que lamentar nada tremendamente grave), pero esta vez tuvimos que llevarlas al veterinario para hacerles cura porque las heridas fueron serias.

Ya no sabíamos que hacer, la gente no paraba de decirnos que debíamos deshacernos de Ari, porque era ella quien empezaba siempre las peleas. Era inevitable que se te pasase por la cabeza que una debía marchar… pero ¿como íbamos a deshacernos de una de ellas? ¡Era impensable!

Fue en este punto que quisimos gastar el último cartucho y ponernos en manos de Dogged. Vimos muchos adiestradores por la red, pero la manera de ver el comportamiento de los perros que ellos tenían, nos decidió a llamarlos.
Ari y Lola disfrutando de un baño en el mar
Hace ya unos meses que estamos con las clases, y aunque todavía no se ha solucionado del todo y queda un camino que recorrer, las mejoras son muy buenas y confiamos plenamente en nuestro esfuerzo diario (por favor recordad que este es muy necesario) y el de Dogged para que todo se resuelva.

Bueno y después de este rollo…jejeje …lo que quiero es haceros las siguiente reflexión:
Mucha gente me ha llegado a decir que esto no tiene solución, que tengo que separarlas de por vida, que tengo que deshacerme de Ari… por dios ¡me han llegado a decir de sacrificarla porque es mala! ¡Estamos locos o q!

Quiero que por favor la gente que llegue a leer esto sienta lo miso que yo. Mi perra no esta loca. Mi perra no es agresiva…. por favor… mi perra tiene un problema y necesita que sus dueños la ayuden a superarlo, porque si no somos nosotros, ¿quien la va a ayudar?
A mí si se me acerca alguien extraño, no pasa un segundo q esta a mi lado para ver que pasa… aquí me está cuidando. Si estoy triste, ella lo nota y se tumba conmigo… me esta apoyando. Si no me ve en algún momento cuando paseamos, en seguida me viene a buscar… me esta protegiendo… y todo esto y mucho más sin necesidad que yo se lo pida… solo lo hace por el amor y lealtad que nos tiene. Por tanto, si ella hace todo eso por nosotros, no vamos a ser menos y vamos a devolverle todo ese cariño ayudándola a superar esto.

Javier con Ari y Lola
Invito a todo el mundo que tenga un problema parecido, y bueno al que no y sea amante de los animales como nosotros, a que venga un día las clases de adiestramiento que hacemos con Dogged. Alucinaríais de ver como Ari lucha constantemente por superar su problema, ver como se para a pensar, ver como está luchando con ella misma, ver como nos mira para que  la guiemos por el buen camino… ¡es algo increíble!
Me gustaría acabar con otro de los tópicos del mundo canino, pero os pe
diría por favor que este a partir de ahora lo creáis. Ari, al igual que Lola, nos demuestran cada día que NUNCA nos abandonarían… nosotros tampoco pensamos hacerlo cueste lo que cueste.

¡Por cierto! No quiero acabar este escrito sin dar las gracias al equipo de Dogged por todo lo que están haciendo por nosotros, y disculpándome del resto de compañeros, especialmente a Sabina y Jonathan. Gracias chicos por tomaros esto no sólo como parte de vuestro trabajo, sino también como algo personal. Nos estáis educando a nosotros para poder comprenderlas mejor a ellas y nos estáis ayudando a rehabilitar a Ari y reforzar a Lola, por lo que no puedo decir más que un millón de gracias.

 Saludos


Javier

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