Salud canina (I): vacunación del perro (II)

En la anterior entrega hablamos de las generalidades de las vacunaciones, así como de aquellas que eran obligatorias y recomendables para nuestros cachorros.
En esta ocasión hablaremos de las vacunas de los perros adultos, considerándolos así a partir del año de edad, aunque puede variar en función de la raza y el tamaño.
Las vacunas en el perro adulto
Se recomienda vacunar contra el moquillo, la parvovirosis, la hepatitis y la leptospirosis a todos los perros adultos con historial de vacunas desconocido, así como revacunar periódicamente a aquellos que ya tengan sus vacunas al día, generalmente cada año.
Existen otras vacunas que no tienen carácter obligatorio general. Algunas de ellas son obligatorias solo en algunos países y/o comunidades autónomas, otras son recomendables en animales de riesgo o en zonas endémicas.
Estas comprenden:
      Tos de las perreras o Traqueobronquitis infecciosa: es una de las enfermedades infecciosas más frecuentes en los perros. Cursa con signos respiratorios y aunque en la mayoría de perros no es grave, en otros puede dar complicaciones serias. La vacuna, que combina virus de la parainfluenza y Bordetella bronchiseptica, es útil cuando se aplica preventivamente a la exposición a un ambiente de riesgo, como las exhibiciones caninas, residencias, etc., así como, en zonas-barrios con abundante presencia de la enfermedad o en animales con episodios repetitivos de esta. Se aplican recordatorios cada 6-12 meses.
          Babesiosis: es una enfermedad parasitaria que se transmite por picadura de garrapata. El curso puede ser desde asintomático a fallo en diferentes órganos. Son más susceptibles los jóvenes, ancianos o individuos inmnosuprimidos. La vacuna actúa sobre una de las especies de Babesia pero no todas, y aunque no evita la infección, si la intensidad del cuadro clínico. Requiere dos dosis separadas 3-4 semanas, aplicándose a partir de los 5 meses de edad. El fabricante recomienda recuerdos cada 6-12 meses, en dependencia del riesgo.
          Herpesvirus: Es una enfermedad vírica de transmisión directa y curso muy grave, letal, sobretodo en cachorros muy jóvenes. La gravedad disminuye con la edad y suele presentarse en colectividades. La vacuna solo se aplica a madres gestantes, siendo solo recomendada en criaderos con mortalidad neonatal debida a este virus.
          Coronavirus: Es una enfermedad vírica que cursa con diarreas hemorrágicas parecidas a la parvovirus pero mas leves. Suele afectar a los cachorros jóvenes, y aunque se puede contraer a otras edades suele tener un curso leve. Actualmente no se recomienda utilizar la vacuna contra este virus porque la enteritis es leve y solo afecta a animales menores de 6 semanas de edad, por su baja eficacia y el riesgo de efectos secundarios.
          Rabia: Es una enfermedad vírica letal que se transmite por saliva de un animal infectado. Puede afectar a cualquier mamífero doméstico o salvaje, como el gato, el zorro, el murciélago, etc., y también puede afectar al hombre. Es por este motivo que la vacunación se realiza de manera muy controlada y obligatoria en casi todos los países. Aunque en España la rabia esta erradicada excepto en Ceuta y Melilla, la competencia sobre las vacunas es autonómica. Así, es obligatoria en todas las Comunidades Autónomas excepto Catalunya, Galicia y el País Vasco. En caso de vacunar, es recomendable en perros que puedan entrar en contacto directo con animales susceptibles de ser portadores de la rabia, si tienen 6 semanas o más, aunque es preferible a partir de los 6 meses, y realizar recordatorios anuales.
          Leishmaniosis: Es una enfermedad parasitaria que se transmite por mosquitos y que pueden padecer canidos, roedores y primates.  En España, su prevalencia en perros es muy alta, pero raramente afecta a humanos, solo en casos con un sistema inmune debilitado. Puede presentarse con lesiones cutáneas, articulares o viscerales. Es una enfermedad tratable aunque no curable, y el perro la tendrá de por vida y deberá controlarse puntualmente con su veterinario y vigilar posibles recaídas. Los animales que no sean tratados y controlados pueden morir a causa de ella. Hasta ahora solo existían las pipetas (spot-on) para prevenir las picaduras de mosquito, pero desde hace relativamente poco disponemos de una vacuna enfrente la enfermedad. Se puede aplicar a todos los perros mayores de 6 meses que no tengan enfermedades infecciosas, incluida la propia Leishmania, que hay que descartar con un test previo. Inicialmente es una serie de 3 dosis, separadas 3 semanas, y posteriormente recordatorios anuales.
Estos son los protocolos vacunales habituales, pero algunos casos merecen especial atención en función de la sensibilidad del perro, su estado de salud,  la zona donde resida, los factores de riesgo y la legislación vigente. Se recomienda consultar al veterinario cada caso en concreto.
En el caso de viajar, es importante consultar con la embajada y/o consulado correspondiente la normativa que atañe al país de destino. Se recomienda hacer dichas gestiones con tiempo suficiente, ya que algunas pruebas pueden tardar o se pueden requerir con unas antelaciones mínimas.
Toda esta información es vigente en el momento de su publicación, no obstante, las ciencias de la salud avanzan cada año y nuevos descubrimientos pueden hacer variar estos protocolos.

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