El instinto de superación de un cachorro: Pluto

Me gustaría compartir nuestra experiencia con Dogged, quien nos enseñaron a educar a nuestro cachorro de Cocker Spaniel.
Todo empezó cuando Pluto (para entonces una bolita peluda de 3 colores de casi 4 meses) se acostumbró ya a la casa, dónde llevaba unas semanas. Ya de tan pequeñito mostraba una gran inteligencia, tranquilidad (para ser un Cocker) pero, también un carácter muy fuerte. Con una chuche en la mano enseñarle algún truco costaba muy poco: tenía una gran capacidad de concentración, disfrutaba aprendiendo y, sobre todo, le encantaba recibir premios por ser un buen chico! Pero, para entonces vio que su miradita de niño bueno, bajo las cejas resaltadas en marrón, conseguía que le perdonasen todas las trastadas.
Pluto y su miradita de chantaje emocional
 Nosotros no conseguíamos enseñarle las normas de convivencia en la casa: hacer pis en un empapador, dormir en su sitio, no robar comida, etc. Miramos webs y blogs que te daban consejos de como educar a tu cachorro, preguntamos a veterinarios. Algunos consejos servían, otros no. Leyendo sobre Cockers y viendo algunos foros, me empecé a preocupar. Me gusta que el perro tenga carácter y que sea inteligente, pero la gente contaba historias sobre perros agresivos, muy celosos e incontrolables.
Una mañana, frustrada con no poder hacerme entender con mi cachorro, quien me desafiaba cada vez más: gruñía, ladraba si le reñía; decidí pedir ayuda a un adiestrador sabiendo que es mucho más fácil enseñar a un cachorro que a un perro adulto. Busqué y encontré la web de Dogged, que ofrecían el servicio a domicilio. Así conocimos a Ricard y a Sabina y decidimos hacer un curso de pre-adiestramiento para cachorros, dónde enseñaríamos a Pluto las normas básicas de comportamiento, las órdenes simples y alguna cosa más si nos daba tiempo.
Antes de explicar las anécdotas que vivimos en las sesiones, me gustaría dar las gracias a los chicos ya que el resultado es muy positivo en todos los sentidos. Pluto, quien ahora ya ha cumplido 6 meses, es un perro muy equilibrado. Sigue siendo un cachorro, muy cariñoso, un poco terremoto y muy sociable. Eso sí, es todo un orgullo ver como a los 6 meses nos hace más caso que otros perros más mayores que él, nos deja comer tranquilos, atiende las órdenes y respeta bastante las normas en casa (en algunas Raúl y yo no nos ponemos de acuerdo, así que Pluto aprovecha los vacíos legales jejeje).
Desde la primera sesión, Pluto mostró una gran predisposición a aprender, y nosotros a enseñarle. Por ello, todo fue bastante fácil y Ricard tuvo que adaptar un poco el curso, avanzándonos incluso algunos tipos de adiestramiento formal. Empezamos con las normas de comportamiento, el “no,no,no”, “mal”, “muy bien” – tanto en casa, como en la calle. Aprendimos lo que es un paseo desestresante, ejercicios de pensar en casa: busca, café, conos. Hicimos ejercicios de estabilidad, de comprensión de órdenes y conducta.  Jugamos, muchísimo. Nos divertimos aún más. Ricard nos enseñaba a Raúl y a mi a enseñar a nuestro perro. Eso sí, hemos tenido que trabajar todos, sobretodo en corregir ese carácter que Pluto demostraba en ocasiones, rebotándose si lo intentaban coger, incluso intentado morder o ser dominante.
Hoy, Pluto no solamente sabe, entiende y cumple con las normas básicas y órdenes simples, pero también impresiona con hacer un “siéntate” y “túmbate” a distancia, su capacidad de buscar cosas es espectacular. Es un excelente compañero en los paseos por la montaña. Cuando hay más perros, Pluto juega encantado con todos. Y, en poco tiempo, suele convertirse en el líder a quién los demás buscan y siguen para jugar (sean más grandes o más pequeños).
Pluto socializándose y jugando con sus compis del parque
Lo más divertido me pasó hace pocos días. Fuimos de excursión y a la hora de comer un chico del grupo de al lado se interesó por Pluto. Se acerca a él con un trocito de jamón en la mano y le dice: “dame la patita” – a lo que Pluto inmediatamente le da su pata. El chico impresionado le da el jamón y nos dice: “ya conoce la orden?” Riendo le digo que sí. Y luego para acabar de presumir de perro: “Pluto, ven” – mi niño se viene corriendo, “siéntate”, Pluto se sienta, “choca” – y Pluto, me choca la mano con su pata. Nos reímos todos, mientas mi niño, todo orgulloso, sacaba pecho y nos miraba con la cara de listo.
Pluto de excursión con sus dueños
Seguimos trabajando con él cada día, exigiéndole más y celebrando cada logro. Está a punto de hacer 7 meses (en plena adolescencia) y no hemos notado ningún cambio de carácter. De hecho, yo diría que cada vez nos hace más caso, incluso sin una salchicha en la mano. Disfrutamos mucho con él y estamos muy orgullosos. Gracias Dogged!
Raúl, Luba & Pluto

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